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Título Original:
Moolaadé |
Sinopsis: Collé Ardo vive en un pueblo africano. Hace siete años no permitió que su hija fuera sometida a la ablación, una práctica que le parece una barbarie y que ella también sufrió. Hoy, cuatro niñas huyen para escapar del ritual de la "purificación" y piden a Collé que las proteja. A partir de ese momento, se enfrentan dos valores: el respeto al derecho de asilo (el moolaadé) y la tradición de la ablación (la salindé). Con su decisión de acoger y ayudar a las niñas Collé Ardo provoca una crisis en la vida de la aldea. Collé incluso soportará el sufrimiento del castigo y la humillación pública antes que renunciar a su posición, desencadenando así una auténtica rebelión de mujeres que exigen que ninguna niña más sea mutilada. Por otra parte, Amsatou, la hija de Collé, ya está en edad de casarse y la pretende el hijo del jefe del pueblo, un joven que acaba de llegar de París. Hasta la fecha, ningún hombre se ha atrevido a casarse con una mujer no "purificada".
FICHA DIDÁCTICA
1. Objetivos pedagógicos
2. Claves de trabajo para el profesorado
Moolandé es una película realizada y producida
en África, por africanos y, fundamentalmente, pensada para un público
africano. Esto nos permite, de entrada, una aproximación a un mundo
rural totalmente distinto al que nos presentan la mayoría de películas
comerciales norteamericanas que llegan a las pantallas de cines o a nuestras
casas. Gracias a esta película podemos ver cómo son las casas
de la gente de este pueblo, cómo cocinan, cómo trabajan, cómo
comen, cómo obtienen el agua, cómo son sus relaciones matrimoniales.
Y también nos muestra la complejidad social de estas sociedades, con
sus diversas instituciones y leyes. Un primer nivel de interés de esta
película es la posibilidad que nos ofrece de observar todos estos aspectos
que configuran la vida cotidiana de gran cantidad de familias africanas.
La película plantea en forma de controversia varios
temas de enorme interés como son la denuncia de la ablación,
el debate existente en las sociedades africanas en torno al peso de la tradición
y la modernidad en su desarrollo y, finalmente, la lucha de las mujeres rurales
africanas por transformar las relaciones de dominación que les son
impuestas por los hombres.
La denuncia de la ablación constituye el cuerpo narrativo
fundamental de la película. En una entrevista su director, el senegalés
Ousmane Sembene, afirma: "Acabamos de entrar en el siglo XXI y las mutilaciones
genitales femeninas siguen vigentes en más de veinticinco países
africanos repartidos en el este, norte, oeste y sur del continente entre los
cincuenta y cuatro miembros de la OUA reconocidos por la ONU." La ablación
no es una práctica común para la mayoría de la población
musulmana, sólo de determinados sectores que le confieren una dimensión
religiosa a una práctica claramente dirigida al control y dominación
de las mujeres por parte de los hombres. Collé, la protagonista del
film, argumenta ante la Purificadora, la mujer encargada de las mutilaciones,
que ella misma sufrió las consecuencias de la ablación, provocándole
problemas en el parto. De hecho, la ablación (además de de la
gravedad en sí que conlleva la mutilación genital) puede implicar
graves problemas de salud, tanto cuando se está realizando (herramientas
poco apropiadas, falta de anestesia) como posteriormente (infecciones crónicas,
dolores, etc.), y de tipo psicológico y de desarrollo personal.
Esta práctica, como cualquier otro mecanismo de control
y dominación, se acostumbra a sustentar sobre todo un entramado ideológico
que lo justifica y que le da sentido. En la película vemos cómo
la ablación se entiende como una forma de "purificación"
de la mujer y cómo se sanciona a aquellas mujeres que no han pasado
por este ritual, conocidas como bilakoro, impidiendo que sean aceptadas en
matrimonio. Conocida como "salindé" en lengua mandinga, ésta,
según el propio Ousmane Sembene, "es un gran acontecimiento en
la vida de una mujer y suele tener lugar a los siete años, bajo la
mirada condescendiente de los hombres. Nada es bastante bonito ni bastante
caro para la fiesta que se celebrará para la ocasión. Durante
las dos semanas que preceden a la entrada en el bosque sagrado, las madres
y las tías preparan psicológicamente a las niñas para
que aguanten el dolor sin gritar, sin quejarse. Deben controlar y dominar
la mordedura viva y abrasadora del cuchillo. Si puede con el dolor, la joven
demostrará que de mujer sabrá sobreponerse a los tormentos y
las aflicciones de la existencia. La salindé coloca a la niña
al nivel de esposa. Alcanza la cima de la honorabilidad, entra en el círculo
de las madres colmadas, la eleva al rango de realeza. La mujer que ha pasado
por la ablación simboliza la pureza. Es un honor para su marido, para
su familia."
En la película se muestra claramente el peso de la
tradición en la realización de esta práctica. La discusión
del Consejo de ancianos y notables, máximo órgano de poder en
la comunidad, sobre la demanda de las "purificadoras" contra Collé
ilustra claramente esta idea. En su exposición inicial la "Purificadora"
afirma: "La purificación es una tradición. Nadie puede
oponerse a una tradición." A partir de ahí, los argumentos
girarán principalmente en torno al respeto o no de la tradición.
En otro momento, el mismo cuñado de Collé trata infructuosamente
que ésta retire su protección a las niñas, tras lo cual
se queja a la primera esposa de su hermano menor diciéndole: "La
segunda esposa carece de modales. Es una maleducada. La purificación
se remonta a tiempos inmemoriales, pero ella está empeñada en
desafiar la tradición. Prefiero morir antes que verlo."
La película se opone tanto a la mutilación
como a cualquier forma de discriminación vinculada a ésta. La
misma Collé le dice a su hija en un determinado momento: "No te
avergüences de ser una bilakoro. Perdí a tus dos hermanas en el
parto. Te di el nombre de la doctora que te salvó la vida al nacer.
Tuvo que rasgarme de aquí hasta aquí para sacarte. La purificación
no es buena. Ser una bilakoro no te impide ser una buena esposa, una buena
madre, ni saber cuidar de tu marido." Y esta es la posición del
director de la película: denunciar la ablación como mecanismo
de control de las mujeres. Al respecto considera: La "salindé"
permite a los hombres controlar la fidelidad y la sexualidad de sus mujeres.
Personalmente, creo firmemente que debe abolirse la práctica de la
ablación."
Otro de los temas fundamentales que plantea la película
es el debate y tensión existente en las sociedades africanas entre
la conservación de la tradición o su abandono a favor de procesos
de modernización de tipo Occidental. En muchas ocasiones hemos oído
argumentos favorables a considerar que los problemas de pobreza de las zonas
rurales de los países del Sur, y especialmente en África, están
motivados por el peso de la tradición cultural de estas sociedades.
Se considera entonces que, para alcanzar la modernidad, es necesaria la superación
de dichas tradiciones y costumbres entendidas como una carga del pasado. En
esta película, sin embargo, la relación entre tradición
y modernidad no se presenta en términos tan maniqueos, sino que adopta
otra perspectiva mucho más compleja e interesante. En ella encontramos
ejemplos de distanciamiento tanto de determinados aspectos de la propia tradición
como de la modernidad Occidental. Ejemplos de lo primero los encontramos en
diversos momentos y resulta sencillo identificarlos. Además de la ablación
u otras formas de violencia o sometimiento de las mujeres por los hombres,
la destrucción de las radios simboliza el miedo de éstos ante
lo que consideran una amenaza de contagio con otras formas de pensar y entender
el mundo. Al respecto hay una secuencia en la película que resulta
ilustrativa. Mientras continúa la localización y destrucción
de radios por parte los hombres de la comunidad, dos mujeres hablan sobre
ello y una se pregunta: "¿Sabes por qué les ha dado por
quitarnos las radios?" Y la otra contesta: "Los hombres quieren
encerrar nuestro pensamiento". Este distanciamiento con los elementos
más conservadores de la propia tradición resulta, de este modo,
bastante evidente.
Pero al mismo tiempo, la película también incluye
otras situaciones que nos ayudan a tomar distancia con respecto a los referentes
de modernización Occidental. Para ello el personaje del comerciante
al que llaman Mercenario resulta clave. Los diálogos entre éste
e Ibramina, el joven llegado de África, por ejemplo, ilustran esta
idea. Para justificar lo caro que cobra las barras de pan (lo que Ibrahima
entiende que es un robo y un abuso), éste contesta sarcásticamente:
"Has estado en Europa. Sabes lo que significa globalización y
mercado libre". En otro momento, cuando el Mercenario le cuenta a Ibrahima
porqué le echaron del ejército, explica que "nos mandaron
a la enésima misión de paz con la ONU, íbamos a Oriente
Próximo, y nos dimos cuenta, mis compañeros suboficiales y yo,
de que los oficiales se quedaban con parte de nuestro sueldo. Total, me convertí
en el portavoz. Armamos tanto jaleo que nos devolvieron lo nuestro. Pero ahí
no acaba la cosa. Me la tenían jurada. Me metieron 6 años en
el trullo y me echaron del ejército de por vida." Pero en la película
no sólo aparece este distanciamiento, sino también la atracción
de mucha gente africana siente hacia Occidente y sus riquezas, representada
en la forma cómo la comunidad recibe a Ibrahima cuando éste
llega de Francia. Además de la secuencia de su bienvenida, destaca
un diálogo que mantiene un padre con su hijo en presencia de Ibrahima.
El padre le explica que Ibrahima vive en Francia, a lo que añade: "de
mayor, también irás a Francia, allí hacen el dinero." La posición de Sembene en esta tensión entre
tradición y modernidad es más matizada y compleja. Al respecto
afirmó: "los gobiernos no ofrecen proyectos a la sociedad, y la
gente se deja seducir por el liberalismo a ultranza en el que no tiene cabida
la cultura. África imita a Francia y va hacia atrás. Por eso
insisto en que debemos mirarnos. Como todos los pueblos de este planeta, tenemos
fuerza y cualidades. No debemos alejarnos del mundo. Debemos rehusar vivir
en una autarquía, pero sabiendo lo que es bueno para nosotros y llevarlo
a cabo." Abrirse al mundo pero desde nuestra propia realidad y con referentes
autóctonos. Esta parece ser la visión con la que el director
de Moolaandé resuelve la controversia planteada. Y el final de la película,
con el contraste entre la visión del minarete y la antena de televisión
resulta elocuente. Al respecto, Sembene ha afirmado: "La antena de televisión
dice claramente que África no puede quedarse replegada sobre sí
misma. Debe abrirse al futuro. Debemos cambiar de comportamiento, pero nosotros
debemos decidir para nosotros."
Y partiendo de esta idea de mirarnos hacia nosotros, las
propuestas de cambio y desarrollo deben llevarse a cabo con el rescate de
la propia tradición, de aquellos aspectos de la propia cultura que
ayudan a avanzar hacia una vida mejor. Esta propuesta en la película
se plantea a través del recurso que hace Collé de la figura
del moolaadé. Según el propio Sembele "el moolaadé
expresa la noción de derecho de asilo. Es la protección que
se da a alguien que huye. Se nos ha transmitido por tradición oral
a través de los cuentos, las historias, las leyendas y los enigmas
que se cuentan de generación en generación. Es una convención
oral con valor jurídico reconocida por todos desde tiempos inmemoriales.
Sus reglas, leyes y decretos están grabados para siempre en la conciencia.
Portador de presagios funestos, ningún hombre, mujer o niño
se atreve a ignorarlo. Sólo el castigo público del poseedor
del moolaadé permite alejar la amenaza."
El tercer tema que pone en evidencia la película es
la lucha de las mujeres rurales africanas por generar cambios y mejorar su
vida. El ejemplo de Collé en contra de la ablación acabará
siendo seguido por la gran mayoría de mujeres de la comunidad que se
rebelan frente a los hombres y las normas impuestas. Resulta interesante ver
cómo la propia tradición aporta recursos y herramientas para
la transformación de la sociedad. Esto es importante, por cuanto a
menudo desde el mundo Occidental se habla de defender los derechos de las
mujeres de los países africanos, pocas veces se rescatan y toman en
cuenta los esfuerzos de ellas mismas por generar cambios a favor de una mayor
equidad sin abandonar por completo su propia cultura.
Más allá de esta dimensión de resistencia
y lucha más evidente, la película también permite darnos
cuenta de la importancia que tiene en las sociedades rurales la articulación
de espacios propios de las mujeres, en los que realizan un determinado trabajo
(como cargar agua, lavar, etc.) y que además permiten compartir, charlar,
divertirse y salir del aislamiento, algo básico para poder generar
cambios de forma colectiva. El pozo en torno al que se juntan las mujeres
en esta película es este espacio de encuentro y autonomía. Resulta
especialmente significativo que al principio de la historia, Umy, una de las
niñas que solicita la protección de Collé, cuente que
cuando iban al pozo de la comunidad a por agua oyeron a las mujeres cómo
contaban que ella se había opuesto a la ablación de su hija
y que por eso decidieron pedirle protección. En muchos países
del Sur estos momentos y espacios son fundamentales en la vida de las mujeres
rurales, algo que la película refleja muy bien.
3. Elementos de debate