3. La deuda externa y la carrera de armamentos

OBJETIVO:

Sensibilizar sobre los problemas de la deuda externa, así como de sus causas y consecuencias. Preparar las condiciones para una investigación del grupo-clase sobre el tema.

DESARROLLO:

Antes de trabajar (en función del interés y conocimiento de los/as maestros/as y las/os alumnas/os, así como de las edades) la situación real de endeudamiento de los países del Sur respecto de los del Norte, puede ser útil leer un texto excepcional elaborado (como mucho material de gran valor para formar agentes promotores de los derechos humanos) por la Vicaría de la Solidaridad de la archidiócesis de Santiago de Chile.

TEXTO: UN PEQUEÑO PAÍS

Había una vez en un rincón del planeta un pequeño y hermoso país de cuyo nombre no me puedo acordar.
Durante muchos años sus habitantes vivieron de lo que la naturaleza les proporcionaba. Se alimentaban recolectando piñones y otros frutos silvestres; cultivando algo de trigo, papas y maíz; cazando aves y animales y sacando del mar la merluza, el choro y el cochayuyo. Para vestirse usaban las pieles y la lana de los animales que cazaban; construían sus viviendas con troncos y ramas que cortaban en los bosques.
La población fue aumentando. Empezaron a faltar los alimentos. Algo había que hacer... Mientras unos comenzaron a criar ganado, gallinas y patos, otros cultivaban la tierra para producir granos, hortalizas y frutas; algunos se dedicaron a la pesca y otros a explotar los bosques.
Más adelante, instalaron las primeras industrias que, aunque muy rústicas y artesanales, les permitieron trabajar la lana, el cuero, la madera y moler sus granos. Descubrieron también que en su país había salitre, cobre, oro y varios minerales más, pero no sabían sacarle provecho a estas riquezas.
Pudo pasar así mucho tiempo pero la población siguió aumentando. De nuevo escasearon los alimentos y ahora, la ropa y las viviendas. Para producir más alimentos era necesario limpiar suelos ocupados por bosques, pero faltaban maquinarias y caminos: para aumentar la pesca se requería lanchas más grandes; para extraer los minerales se necesitaban equipos y técnicas especializadas. Todo se complicaba... algo había que hacer para salir de este problema.
Un buen día sucedió que llegaron algunos personajes importantes provenientes de países donde contaban con muchos recursos económicos, maquinarias, personal técnico y con grandes avances tecnológicos.
Los habitantes del pequeño país habían escuchado hablar de esos otros países y, más de alguna vez, habían pensado que ellos podrían ayudarlos a solucionar sus problemas.
Los visitantes, luego de recorrer el territorio y darse cuenta de las riquezas que existían, se mostraron dispuestos, según dijeron, a ayudar a este país amigo, prestándoles todo lo que fuera necesario para que este pequeño país se convirtiera también en un gran país.
Fue así como comenzó a llegar dinero, maquinarias, técnicos especializados, herramientas, alimentos, medicina e incluso algunas armas.
Los habitantes del pequeño país se sentían felices. Cada día recibían más y más cosas enviadas por sus amigos. Al principio les resultaba fácil pagarles todo lo que enviaban; bastaba con la venta de algunas materias primas como minerales, maderas, granos, frutas o productos del mar.
El problema surgió cuando el pequeño país no alcanzó a pagar todo lo que recibía, a pesar de que su producción había aumentado año tras año, con el aporte de la tecnología que llegaba de esos países y que ya no podrían dejar de lado. Además, muchos de sus recursos naturales más importantes se encontraban en manos de empresas de esos países.
Por eso tuvo que empezar a pedir préstamos cada vez más grandes y con mayores intereses.
Fue en ese momento cuando el pequeño país descubrió que la actitud de sus amigos era un negocio, observando con angustia cómo esos países se ponían de acuerdo y trabajaban juntos para comprar materias primas baratas, transformándolas, a través de sus propias industrias y fábricas, en productos manufacturados como refrigeradores, perfumes, televisores, chicles y tantas otras cosas que luego vendían a los mismos países obteniendo grandes ganancias.
Mientras tanto, en el pequeño país, ahora no tan hermoso, muchas cosas estaban pasando. Había cesantía y los que trabajaban no ganaban para vivir dignamente; escaseaban las viviendas, había problemas de salud y educación. Sus ahorros se utilizaban casi exclusivamente para pagar los préstamos que le hacían otros países.
Fue entonces cuando surgieron voces que comenzaron a exigir a las autoridades del pequeño país que se pusieran de acuerdo con los otros pequeños países, sobrepasando las diferencias que los separaban, para que, en conjunto, rescataran su derecho a progresar en forma digna. Vicaría de Solidaridad / Arzobispado de Santiago, Programa de Formación de Derechos Humanos, Unidad 13, Santiago de Chile, 1984.


DEBATE:

Preguntas-guía:

— ¿Qué nombre le pondrías al relato?
— ¿Qué errores cometió el pequeño país en lo que respecta a sus relaciones con los otros países?
— Si te sumaras a las voces que piden «rescatar el derecho a progresar en forma digna», ¿cómo lo harías?, ¿qué caminos conoces para hacerlo?
— ¿Cómo y cuándo, y en qué condiciones podría considerarse «cooperación internacional» un préstamo de un país a otro?
— ¿Qué piensas de una afirmación como «los países ricos se han hecho ricos, entre otras razones, a costa de los países pobres?
— ¿Sabes alguna cosa sobre la participación española en préstamos a otros países?
A continuación, se puede trabajar con diversos documentos reales (artículos de periódico, declaraciones...) sobre la deuda externa.

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