Argumentos Económicos a favor y en contra de Derechos de Propiedad Intelectual (DPI) en los Países en Desarrollo

A FAVOR EN CONTRA
El crecimiento y la mejora del nivel de vida se consiguen mediante tecnologías, estimuladas por los DPI.

El "factor decisivo" para el desarrollo de normativa sobre DPI no han sido las compensaciones económicas que los países en desarrollo esperaban conseguir, sino el "chantaje político" puro y duro ejercido por los países industriales, en particular por EEUU. A finales de los años 70 y principios de los 80, el gobierno de EEUU había reconocido que estaba abriéndose una brecha tecnológica entre su economía y la de Japón. En consecuencia, toda su política se encaminó a congelar agresivamente esta ventaja artificial de la industria Americana, mediante una política de DPI expansiva en el extranjero, acompañada de medidas débiles anti-monopolísticas y una política de defensa de la competencia muy enérgica

Estimulan la inversión.

Las compañías biotecnológicas vienen gastando del orden de 7.500 millones de dólares anuales en I+D, y sólo en 1995 se invirtieron más de 12.000 millones de dólares en este sector, a pesar de que la protección de patentes en muchos de los mercados mundiales más grandes -incuyendo la UE- es muy débil o incierta. La directiva de patentes biotecnológicas europea ni siquiera ha entrado en vigor, y actualmente ha sido recusada ante el Tribunal de Justicia Europeo. El aliciente de posibles ganancias, sin aderezarlo con DPI, parece que es muy eficaz por sí solo, incluso en un sector de la I+D de alta tecnología y alto riesgo. Un buen ejemplo que ilustra las observaciones de los economistas de que no existe una correlación entre inversiones y DPI, al igual que no se ha podido confirmar una correlación entre inversiones en I+D y crecimiento económico.

Atraen inversión directa extranjera (IDE).

Casi toda la IDE se concentra en manos de un número reducido de compañías y se mueve de un país a otro sin salir de los cauces internos de las propias compañías. Diez países en desarrollo absorben un 80% de todos los movimientos de IDE con destino al Sur. Esto ha de sopesarse con la sangría que suponen los pagos de licencias y regalías por parte de los países en desarrollo a los titulares extranjeros de DPI, que les roba unas reservas que les son preciosas.

Estimulan la transferencia de tecnología de Norte a Sur.

Se ha calculado que un 70% de los pagos globales de regalías y tarifas por tecnología (que son la prueba directa de transferencia de tecnología) corresponden a transacciones entre la casa matríz de una CTN y sus filiales extranjeras. El acuerdo TRIPs exige que la importación de productos o procesos patentados al Sur equivalga a la explotación efectiva de la invención objeto de una patente en el país comprador, con lo que se crea la ilusión de una una transferencia de tecnología.

Estimulan la investigación y la innovación

La relación entre monopolios e innovación es muy incierta. La función de los DPI es crear unos límites territoriales en torno a las tecnologías y las invenciones para asegurar a las firmas mayores ingresos (maximizar ganancias). No hay una relación intrínseca entre patentes e I+D.

... permitiendo a los inversores recuperar los costes de I+D.

Los datos disponibles indican que en los países desarrollados, la industria recupera del 15-20% de los costes de I+D a través de las patentes, mientras que en países como la India, esta cantidad se reduce a un 0,5-2% para los inventores nacionales. A menudo se argumenta que esto ocurre porque las invenciones en la India suelen tener un carácter adaptativo, lo que implica que el mecanismo para rentabilizar los gastos en I+D no sería el de unos derechos de patente amplios. En el sector público en EEUU, la investigación financiada por el gobierno en los centros universitarios superó los 82.000 millones de dólares en 1995, generando 20.000 solicitudes de patentes y 1.500 millones de dólares en concepto de regalías -un parco 2% de rentabilidad sobre la inversión. Este argumento se suele emplear para afirmar que los gobiernos no debieran invertir en investigación académica, dada la rentabilidad tan baja incluso cuando las universidades adoptan una política de DPI agresiva.

Es un sistema democrático no discriminatorio, abierto a la participación publica.

Lo opuesto es la verdad: es un sistema caro y elitista. Una patente ha de ser defendida por su propietario, no por el gobierno. El típico proceso legal sobre una reinvindicación de una invención cuesta, en la actualidad, entre 25.000 y 200.00 dólares en EEUU. Los litigios sobre violaciones de patentes cuestan alrededor de 1 millón de dólares en EEUU, y unos 600.000 dólares en Europa.

El beneficio público de desvelar una invención compensa los costes de la existencia de monopolios artificiales en el mercado.

Este argumento es insostenible. La existencia de DPI no garantiza información pública. El secreto comercial es el método preferido por 43 industrias de diferentes sectores económicos americanos para proteger la innovación, sobre todo si se trata de tecnologías de la información y biotecnología. En la industria biotecnológica, la descripción técnica escrita ha sido sustituida por un depósito de muestras, y estas muestras no son accesibles al público. Las empresas despliegan enormes esfuerzos para evitar revelar sus carteras de patentes. En los EEUU, las solicitudes de patente rechazadas, es decir el grueso de los archivos- se mantienen en secreto. Incluso si una solicitud rechazada tiene interés técnico, los investigadores sólo pueden acceder a una parte mínima de la información tecnológica que la oficina de patentes considera que merece atención. Además, un sistema de DPI muy amplio puede dar lugar a una duplicación enormemente costosa de las inversiones en I+D, o a una carrera por la obtención de patentes, que conlleva unos costes de protección y ejecución muy elevados.

Genera tecnología, contribuyendo al bienestar económico nacional

Un estudio reciente en EEUU descarta esta afirmación. Más del 80% de las compañías encuestadas indicaban que el motivo primordial de una patente era el de "bloquear sectores técnicos", sin intención de reproducir el invento. Se habla de las patentes en términos de "triunfos" para negociar licencias. En otras palabras, el sistema de patentes regula la competencia. No estimula necesariamente la generación de tecnología, y mucho menos su difusión.

DPI es una condición esencial para la existencia de un mercado libre.

Los DPI constituyen una distorsión del mercado: se trata de un monopolio y una subvención avalados por el gobierno. En mercados abiertos, los DPI constituyen un mecanismo que regula la competencia entre las empresas, pero no contribuye a levantar las barreras comerciales; se trata, por definición, de una barrera al mercado. A largo plazo, un sistema muy amplio de DPI puede dar lugar a discriminación en los precios, dependiendo de la elasticidad de la demanda. Los abanicos de patentes, ventas amarradas, licencias cruzadas, denegación de licencias, restricciones territoriales y muchas otras conductas que distorsionan el mercado son práctica común en países con sistemas de DPI amplios. Si son introducidos sin las protecciones apropiadas en cuanto a la competencia y garantias anti-monopolísitcas, los DPI facilitan un excesivo control del mercado por parte de las corporaciones.